Ir al encuentro del público siempre es una experiencia estimulante para una autora. El pasado 18 de marzo 2026, tuve el placer de charlar con un público madrileño y francés durante una lectura organizada por el club cultural de la academia de francés France-Madrid, con Laurentine Rumolino.

Escribir para romper el silencio
Escribo para suscitar el debate, romper el silencio , dar una voz a las víctimas de algo de que nunca se habla. Creo que el objetivo último de una persona que se encarna en este mundo es vivir con conciencia, desarrollar su conciencia, explorar otros puntos de vista.
Siempre me quedo impresionada al ver que este texto, escrito en 2019 sigue despertando conciencias sobre este tema poco conocido: la violencia médica, este terreno fértil para todo tipo de violencias (sexistas, racistas, clasistas, edadista, gordofóba, homófoba, etc.). El «momento médico» es un momento de intimidad total, de vulnerabilidad total.
Los 13 monólogos que he coescrito con mi hermana de literatura Hélène están pensados para abordar todos estos temas a través del perineo.

El perineo, espejo de nuestras vidas y de nuestras almas
Desde nuestro punto de vista de autoras, el perineo es un reflejo implacable de nuestra sociedad, de nuestra psique individual y colectiva, pero también es un aliado formidable, un pilar, un sostén de todos los aspectos de nuestras vidas. Es fundamental para la buena salud de cada un@ de nosotr@s.
El intercambio con el público me ha permitido descubrir nuevos aspectos de la obra y observar hasta qué punto el texto sigue siendo de actualidad, aunque se remonte al verano de 2019.

La violencia médica: el poder de los médicos
He podido ver hasta qué punto se desconoce la violencia médica y cómo puede prosperar a causa de los prejuicios del personal sanitario, sobre todo por parte de médicos y médicas que violan el juramento hipocrático, tanto a conciencia como de forma inconsciente, sometiendo a sus pacientes al crible de sus creencias intolerantes forjadas por una falta de formación e información, por no hablar de un sentimiento de omnipotencia conferido por años de estudios científicos y técnicos, a veces en detrimento de las ciencias humanas.
Esto da lugar, por ejemplo, a la denegación de pruebas o tratamientos, lo que supone un auténtico riesgo para la salud de los pacientes. O a actos intrusivos, poco delicados y, en ocasiones, traumáticos.

El cuerpo: una máquina herramienta
La mecanización del cuerpo por parte de la ciencia, en detrimento de la psique, es un tema central en mi inspiración artística. Se trata de una lacra que no deja de agravarse con el «ser humano aumentado» y la virtualización tecnológica de las relaciones.
Mi erudito amigo Jorge Palma señala acertadamente que la atención médica está ligada al imperativo de un cuerpo fuerte, capaz de responder a las necesidades productivistas de la economía. Es algo que también se da en los países comunistas, con el arquetipo del obrero fuerte, el cuerpo vigoroso y productivo.
Los sistemas sanitarios adoptan una visión productivista del cuerpo, enfocándose en el buen funcionamiento del cuerpo físico, aunque ello pueda llegar a ser abusivo o superficial en el tratamiento. Volvemos al cuerpo-objeto, al ser humano-objeto.
Teniendo en cuenta el poder de los lobbies corporativistas médicos y la lentitud de los procedimientos, que apenas arrojan resultados, estas violencias se producen en un clima de total impunidad. Nosotros, los pacientes, debemos aprender a atrevernos a dar un puñetazo sobre la mesa para hacer valer nuestros derechos y poner límites al personal sanitario.
Detrás de esta violencia médica cotidiana se esconde a menudo una combinación de discriminaciones de tipo patriarcal machista y de violencia productivista (consultas «taylorizadas» reducidas a actos mecánicos, en las que el profesional sanitario ya no habla con el paciente-objeto, como en una batería de cría o un matadero).
El ciclo del maltrato: este ambiente productivista, mecanicista y maltratador perjudica a ambas partes, al profesional sanitario y al paciente.
Todos derechos reservados – 2026 – Laurence KT


